martes, 10 de junio de 2008

La Luciérnaga como respuesta social

La fundación surge con un objetivo claro: dar una respuesta concreta a los problemas económicos y sociales de los chicos de las villas miseria de la Ciudad de Córdoba, que habían quedado al margen de una sociedad en declive financiero y de un estado neoliberal ajeno a la protección social. Es la realidad misma la que reclama la intervención de un grupo social de personas para que aporten a apaliar en alguna medida las consecuencias de un proceso de exclusión social en Argentina y el mundo.

En el año 1994, Oscar Arias y Fabiana Visintini realizaban talleres el los lugares marginados de Córdoba, en un programa dependiente del ejecutivo municipal. Pero la realidad superaba los aporte oficiales, por lo cual se acuerda con el gremio gráfico una bolsa de trabajo. El proyecto no llega a concretarse porque hasta estos pequeños avances llegan los efectos de la crisis del gobierno de angelocista en lo provincial y el “efecto tekila” a nivel mundial. La devaluación mexicana impacto con fuerza en la sociedad argentina, aumentando el índice de desempleo, disminuyendo el PBI y el consumo, y afectando el déficit fiscal, entre otros (ver nota Clarín, año 1996). La globalización, entendida como lo que sucede en un lugar puede tener consecuencias mundiales, manifestó toda su fuerza en este impacto. (Sobre la crisis de la administración del gobernador Angelóz ver la publicación de un micro semanario de Junio de 1995).
En ésta eclosión con efectos trasnacionales, Argentina, como país subdesarrollado salió perjudicado. Profundizó el proceso de apertura de fronteras y endeudamiento público, como alternativas para salir de la inminente crisis, que se sintió principalmente en los sectores más vulnerables. Los chicos con los que trabaja Oscar Arias en Villa La Tela fueron uno de ellos: a mediados de 1995 el proyecto oficial se truncó por las dificultades económicas del gobierno de turno, y los chicos quedaron nuevamente al margen de la sociedad.
Por ese entonces, los chicos de la calle ya eran lo que Zygmunt Barman denomina “los vagabundos” de la globalización, es decir quienes más sentían las consecuencias humanas de la globalización y estaban ajenos a recorrerla y disfrutarla como “los turistas”.
De esa necesidad latente surge la iniciativa de Arias se desarrollar un proyecto fuera del área estatal. Gonzalo Vaca Narvaja trae de España la revista “La Farola”, que vendían indigentes y desocupados de Madrid para subsistir. La idea se hace propia de Córdoba, acorde a la situación de la ciudad, y surge “La Luciérnaga” como una publicación de venta callejera para dar un trabajo digno a los adolescentes y jóvenes de las villas miserias. Se forma una organización que apunta a resolver problemáticas que han quedado ajenas a la protección estatal, en el nuevo sistema neoliberal impulsado desde el Congreso de Bretton Woods al de Washington, y son las más afectadas por las consecuencias negativas de la globalización.


Tapa de la primera publicación de "La Luciérnga", el 20 de Julio de 1995


Han pasado 13 años, de aquella primera publicación, y la fundación creció en cantidad de integrantes y en objetivos y actividades. Ahora, so sólo es una fuente de trabajo alternativo, también desarrolla: acciones educativas, proyectos recreativos y deportivos, espacios sociales de intercambio, asistencia alimentaria y asesoramiento legal, promoción de micro-emprendimientos, prevención de situaciones de violencia social y búsqueda permanente de una mirada social sin discriminación a las personas de bajos recursos y trabajadores de la calle.
Promover a la sensibilidad pública ha sido desde sus comienzos uno de los objetivos más desafiantes e importantes, para lograr una real inclusión de los trabajadores luciérnagas y abrir posibilidades de desarrollo para las personas en riesgo social. En el video a continuación se relata una de las tantas actividades desarrolladas en este sentido, con talleres y charlas para generar conciencia social dictadas por los chicos de la fundación en escuelas de la Ciudad.

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